Desde Salud Ambiental se realiza el análisis bacteriológico del agua para verificar su calidad y detectar posibles contaminaciones que puedan afectar la salud.
Este servicio puede solicitarse para viviendas, comercios, instituciones o establecimientos que utilicen agua para consumo, especialmente ante cambios en el color, olor o sabor del agua, después de la limpieza de tanques, cortes prolongados del servicio, reparaciones en la red o como parte de controles preventivos.
Para realizar el análisis, es necesario presentar una muestra de agua tomada correctamente y en un envase estéril, siguiendo el procedimiento indicado.
Un envase estéril de plástico de 500 ml, que puede conseguirse en farmacias. Antes de comenzar, lavate bien las manos con agua y jabón durante al menos 40 segundos.
También se recomienda limpiar los tanques y depósitos de agua al menos dos veces al año para mantener una mejor calidad del agua.
Llená el envase: Sostené el envase desde la base. Destapalo con cuidado y evitá tocar la boca del envase o la parte interna de la tapa. La tapa debe mantenerse siempre hacia abajo para evitar contaminación. Llená el envase dejando una pequeña cámara de aire y cerralo de inmediato.
Importante: toda la operación debe realizarse bajo el chorro de agua.
Identificá la muestra: Rotulá el envase indicando procedencia de la muestra, fecha de extracción y cualquier otro dato importante.
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